10 cosas que me ha enseñado el interrail
1. Las estaciones de tren son cómodas para dormir. Y es que no hay nada peor que quedarte sin albergue en una ciudad que no conoces y como más vale malo conocido que bueno por conocer, aprenderás que es mejor dormir dentro de la estación de tren donde hace calor que a la intemperie donde por las noches te puedes congelar un poco (mucho). Además, en esas veladas nocturnas cual sin techo, podrás conocer a mucha gente de todos lados del mundo. En mi caso conocí a gente de mi isla, algo bastante curioso porque Europa es muy grande y mi isla bastante pequeña.
2. Dile sí a los free tours. Muchos se preguntarán qué es un free tour, otros ya los habrán hecho. Son guías turísticos a los que verás con un paraguas con una bandera en español (haciendo referencia al idioma que hablan) y lo único que tienes que hacer es, elegir al que más te guste y apuntarte en una lista y (valga la redundancia), listo. Al final del tour el guía te pedirá la voluntad y ya tú decidirás qué cantidad de dinero darle (no sean rácanos).
3. Organizar un interrail es prácticamente imposible. Siempre ocurrirá algo que haga cambiar tus planes, ya sea la pérdida de un tren, o simplemente que te apetezca ir a otra ciudad (lo bueno de tener un interrail pass es que puedes viajar adonde quieras dentro de Europa). El hecho es que nunca vas a pasar por el recorrido original que planeaste, pero no te preocupes, la aventura es algo maravilloso.
4. No solo los españoles no hablan inglés. Parece que no solo a los españoles les queda como asignatura pendiente el inglés, me explico, en países como Francia o Alemania, la gente no sabía hablar el idioma y, claro, te las ventilabas y pues tirando de mímica o, en mi caso, chapurreando el francés podía llegar a entenderles. Así que la próxima vez que te digan que debes saber hablar inglés porque todo el mundo lo habla, contesta FUCK YOU.
5. Si no sabes dormir sentado, por narices aprenderás. Pongámonos
en situación. Tenemos un niño que no para de llorar y por el cual
reafirmas tu idea de no procrear. Cuatro tíos que se sientan a tu lado
con una higiene bastante deficiente (igual que la tuya, solo que no la
hueles). Un asiento muy estrecho y bastante incómodo. ¿Puedes dormir
así? Al principio no, pero cuando estás en el quinto tren de la semana y
has dormido 5 horas en 3 días, por narices te vas a dormir.
6. Los sándwiches del supermercado son siempre una
buena idea. Cuando viajas no comes igual, es un hecho, pero cuando
viajas de mochilero directamente no comes. Tu afán por ahorrar llega a
un punto en el que te privas de las cosas menos necesarias para vivir, y
de lo primero que prescindes es del desayuno, con un cortado tengo suficiente,
piensas. Llega la hora de comer, los restaurante en Europa son caros y
decides tirar por lo fácil, el supermercado, te acercas a la nevera
donde hay una preciosa colección de sándwiches envasados al vacío de los
que poder vivir durante todo el viaje. Eso sí, no volverás a comer un
sándwich en muuuuuucho tiempo...
7.
Las fuentes públicas, tus mejores aliadas. Y si hay
algo en lo que puedes/debes ahorrar también es en el agua, y para ello
tenemos las maravillosas fuentes públicas, y más en Europa, donde para
comprar una botella de agua tienes que rehipotecar tu casa y/o/u vender
un riñón y un ojo también, por qué no. Eso sí, la cerveza podemos decir
que es casi gratis.
8. Caminar
una media de 20km diarios no es nada. Si eres de esas personas que
hasta para comprar el pan cogen el coche, bienvenido a tu peor pesadilla
porque vas a caminar más en ese periodo que estés de viaje que en lo
que has caminado en toda tu vida. En mi viaje llegué a hacer 25km en una
mañana y ya luego dejé de contar porque se me olvidó, básicamente.
9. ¿Quejarse de la distancia entre Santa Cruz y
Adeje? No lo harás más. Una cosa que nos pasa a los isleños es que
nuestras distancias están más exageradas de lo normal. Me explico. De
dónde yo vivo hasta el sur de la isla (que en realidad es el oeste) hay
unos 40 minutos en coche por autopista, pero para un canario es como
llegar al Monte del Destino. Pues bien, cuando pisas el continente te
das cuenta de que 40 minutos son una puta mierda si lo comparas con las
17 horas que se pegó mi culo sentado en un tren. Desde ese momento nunca
más me volví a quejar de desplazarme hasta el sur.
10. La vida puede ser maravillosa. Porque te das cuenta de que todo esto se
ha servido para mejorar y porque la vida hay que vivirla y solo así
seremos felices.




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