LA MAR PARA LOS PECES Y LOS INGLESES
Siempre he oído ese refrán y la verdad que para la historia que voy a contar hoy viene como anillo al dedo. El hecho es que mis amigos y yo nos propusimos inaugurar el verano yendo a la playa y bueno, cogimos mi coche y nos fuimos rumbo a una playa del norte de Tenerife. Al llegar vimos que había marejada, pero bueno, no le dimos mucha importancia y nos pusimos pegado a la orilla (CRASO ERROR).
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| Algo así, pero sin boda |
La tarde iba bien, nos bañamos, nos reímos e incluso alguna ola nos revolcó. En resumen, salimos del agua y yo, cansada porque la noche anterior había trabajado, me quedé dormida mientras cogía sol. Parece ser que mis amigos se quedaron dormidos también y al cabo de un rato oí como alguien gritaba CUIDADO CUIDADO y, acto seguido, una ola nos mojó, no solo a nosotros sino también se llevó por delante todas nuestras pertencencias.
Afortunadamente, como si de un acto reflejo se tratara, pude salvar lo más importante de todo, las llaves del coche y menos mal, se imagina que hubiera tenido que llamar a mis padres y decirles "holiiiiiii quién me viene a buscar, es que verás, un tsunami ha asesinado las llaves de mi coche y por hende a mi coche". El caso es que mi móvil murió, mi comida murió, mi ropa murió, todo, ABSOLUTAMENTE TODO (menos mis llaves), murieron.
En resumen y ya para terminar, acabamos guardando todo lo que estaba mojado dentro de bolsas de basura que tenía en el coche (como si de dinero negro se tratara), mojados hasta el c**o y con unos zapatos de mi padre (una talla 43) para poder conducir.

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